Diario de un mostro convaleciente

Domingo 8 de Mayo
Y ya estoy devuelta en casa, luego de una nueva operación que incluyó una semana internado. Voy a extrañar a las nutricionistas y sus visitas para confeccionar mi menú.

No sufro de ningún dolor, lo cual tiene sus desventas, ya que tiendo a olvidarme que no debo apoyar el pie, el cual se asemeja a un Frankestein.

Mi pis ha adquirido un simpático tono rosado-anaranjado, producto de uno de los antibióticos. Supongo que una mujer podría dar una definición más ajustada. Ya sabemos el problemita que tienen las mujeres con los colores.

1 comentario:

nilda dijo...

una nutricionista sexy se puede evocar en cualquier momento, basta con cerrar los ojos y verla prohibiendo harinas.
Mejor si no duele.
Tu casa, tu castillo.
Que mierda esto de ser mortales. De tener una carcaza que se rompe, que se deteriora.
Lo unico bueno de eso debe ser poder apreciar los putos dones que nos da la vida, (especialmente el amor, la literatura, los hijos, los nietos, la musica, los atardeceres naranjas, la luna cuando esta grande, el ruido ominoso de las tormentas, estando adentro seguro, algunos olores como el de la tierra mojada o las comidas caseras horneandose,etc
no soy buena para dar animos. Este es my best.

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