Ante todo debo aclarar que no soy Psicólogo. El haber cursado algunas materias, llevar gordos libros sobaqueros y estar casado con la Licenciada, no me convierte en uno. Pero no puedo dejar de notar que a muchas personas les chifla el moño. Y no me refiero a ustedes mis queridos, eso ya está asentado y asumido y los necesito así.
Yo tengo lo mío, claro está. Tampoco me la creo. Por algo mi avatar es muchas veces Ming, El Inmisericorde.
Me sigo asombrando, lo cual es bueno, no perder la capacidad de asombro a mí avanzada edad.
Las fiestas de fin año ponen de manifiesto lo mejor y lo peor de cada uno. No voy a mencionar conductas ocvias como ponerse pirotecnia en la boca o cagar a tiros a la pareja, eso se lo dejo a los medios periodísticos. Me refiero a actitudes, posturas, gestos, ademanes, pequeñas mezquindades, frases dichas como al pasar, etcétera. Afinar el oído y la vista. Como el Dr. House, debemos anotar todos los síntomas en una pizarra (mental) y llegar a un diagnóstico.
Antes escribí 'gesto' y esta palabra viene de 'gestar', que es incubar, germinar. Y veo germinar distintas semillas. Algunas se convertirán en árboles de buena sombra pero otras serán trífidos y enredaderas asfixiantes de ramas retorcidas y llena de espinas. Espero equivocarme.
Que tengan buen año y sean buenos.













