Hoy no tengo ganas de escribir.
Si una de las invitadas le gusta, puede sonreírle a hurtadillas; pero no vibre la lengua mientras refuerza el brillo de sus ojos. Sería expresar con demasiada evidencia una proposición que es preferible sobrentender.

Si alguien le hace admirar una rosa, no le diga: “Me recuerda el coño de la señora X...” Pues sería un cumplido de ésos que más vale guardarlos para los momentos de intimidad.
Si una señora modesta le dice: “Mi hijo trabaja peor que su hermano”, no le responda: “Sí, pero su polla es más grande” Los elogios de este tipo no agradan a una madre cristiana.
Cuando pierda su virginidad, no recurra a San Antonio de Padua para recuperarla. San Antonio de la Tebaida meditó mucho sobre cuestiones sexuales; pero su homónimo no se complacía con estos asuntos.
"Que hablen ahora o callen para siempre”, dice el sacerdote. Pero sólo es una fórmula. No se levante para revelar confidencias.
Por ser el viernes el día dedicado a Venus no tiene ninguna mala influencia sobre las citas amorosas. Al contrario.





