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Consultorio Mostro para la Dama y el Caballero - laborales

Como arruinar una entrevista laboral en 8 cómodos pasos
Por desconocimiento de algunos formalismos en un proceso de búsqueda laboral que implican detalles que a veces no están escritos en ningún lado o no se aprenden en el colegio o en la universidad, es muy fácil caer uno o más de estos 8 errores que pueden dar por tierra con tus aspiraciones gerenciales y eternizar tu condición de desempleado.

1 ► Llegar tarde a la entrevista
Ser impuntual denota falta de interés y puede ser motivo suficiente para perder opciones en el proceso de selección.  Aparecer una hora tarde con una excusa pelotuda tipo "No tenía camisa planchada", "A mi novio se le ocurrió garchar" o "El 102 demoró mucho" no ayudará en nada.

2 ► No ser cuidadoso con los detalles de la vestimenta
Si la imagen del aspirante evidencia descuido o desaliño, será la primera sensación que se llevará el entrevistador. Nada de concurrir en ojotas y/o musculosa ballenera, a menos que el puesto sea "creativo" para agencia de publicidad, travesti, barrabrava,  chorro, descuidista, atracador, escruchante, mechera, carterista o cuatrero.

3 ► No conocer la empresa en la que se pretende trabajar
Para preparar bien una entrevista de trabajo hay que investigar al máximo la empresa a la que se acude.  Ahorrate comentarios tales como "¿Como? ¿Esto no es un bowling?" o "¿Una multinacional? ¡Jamás!"

4 ► No haber revisado lo escrito en el currículum
¡Cuantas veces el entrevistador detecta que hay incoherencias entre lo que lee y lo que escucha! Es probable que el entrevistador se lleve una pésima impresión del candidato.  Si vas a mentir, al menos recordá las mentiras, no seas chitrulo.

5 ► Responder a preguntas incómodas de manera ofensiva
Aunque los argumentos que ofrezca el entrevistador sean sólidos, algunas personas consideran que ciertas preguntas pertenecen a su ámbito más privado. "¿Usted se la come?", "¿Traga o escupe?", "¿Le cabe comer carne por popa?" son algunas de las preguntas posibles y nunca se debe reaccionar dedicando improperios al entrevistador. Lo más conveniente es que le comente, sin alterarse, que son temas que pertenecen a su intimidad.

6 –► Atender llamadas o chats entrantes 
No cuesta nada ponerlo en modo silencioso antes de entrar.  Atender a la tía Chola y darle indicaciones de como cambiar la garrafa no redundará en su beneficio. De ninguna manera.
7 ► Hablar mal de los anteriores jefes, compañeros o empresa
Nunca debe utilizarse un lenguaje ofensivo contra los antiguos jefes, compañeros o la anterior empresa.  Evite el "¡Eran una manga de putos envidiosos y cagadores!" o "¡Explotadores! ¡Latifundistas! ¡Negreros!"

8 ► Estar desesperado por preguntar condiciones de sueldo, horas extras y vacaciones
Desesperado no, pero lo mejor es hablar de guita de entrada para evitar perder el tiempo.

Eramos tan pobres


Hoy me acordé de algo que debe haber pasado en 1969 o 1970.  En esa época acá no existían los Shopping; había galerías y grandes tiendas.  Una de estas últimas era (o es) Casa Dapas, en la calle 9 de Julio de Bernal.  Uno iba, acompañado de la patrona, los chicos y la suegra, y podía adquirir artículos para el hogar, colchones, etc.  Hasta discos, simples y long-plays.  Revolvías en la bateas, seleccionabas por ejemplo el último de Ray Connif, Rocío Jurado o Led Zeppelin, te introducías en unas cabinas parecidas a las telefónicas que se ven en las viejas series yanquis y escuchabas un poco del vinilo en cuestión.  Si cumplía con tus expectativas, lo comprabas. 

Recuerdo que en una de esas visitas, en la cual fuimos varios integrantes de la parentela mostra, mis padres adquirieron un combinado, la tía Chola y la tía Porota no se que, y uno de mis primos, bastante mayor que yo al que llamaremos Mario, me dió una pila de discos y me dijo que los lleve a su auto.  Así lo hice y luego de depositarlos en su Dodge Polara, me reintegré al alegre y vocinglero grupo.

En el viaje de regreso, al ser interrogado Mario por el valor de su adquisición musical, respondió muy suelto de cuerpo y con una sonrisa de costado "Nada",  entre las risas aprobatorias de algunos y la tibia repulsa de otros.  Ahí caí en la cuenta de que había sido cómplice de un hurto y no me había percatado.
¡Y viva la patria, carajo mierda!

Evo-fighters

¡La fuerza de choque que está armando Evo Morales para derrocar a Macri y adueñarse de la ciudad! ¡"Las cholitas luchadoras"!
 
El fenómeno comenzó en Bolivia hace ocho años, cuando los organizadores, buscando mayor concurrencia, decidieron incluir mujeres. Hoy, el show reúne a cientos de admiradores.  Es, sin duda, un espectáculo de lucha libre distinto. Las "trenzas largas y polleras al aire" son una marca distintiva de las "cholitas luchadoras", como las llaman en Bolivia.
 
La pelea entre la "Simpática Ángela" frente a "Benita, la Intocable"  reunió a cientos de espectadores. "Benita sólo cosecha silbidos, que responde con el pulgar hacia abajo y gritando: «¡Voy a matar a esta chola cochina!»", relata AFP.
 
En 2003, "vi a mujeres de pollera pelear en una calle de El Alto; me llamó la atención que la gente se arremolinara, pero nadie se animara a mediar o a defenderlas. Ahí se me ocurrió la lucha de cholitas", cuenta Nelson Calle, un promotor del show.
El espectáculo comenzó a popularizarse. Tanto, que en El Alto y La Paz, las ciudades más pobladas de Bolivia, ya hay ocho grupos de "cholitas luchadoras", que presentan nombres tan sugestivos como "Juanita, la cariñosa", "Elizabeth Rompecorazones", "Jennifer Dos Caras", "Marta, la Alteña", "Remedios, la misteriosa" o "Silvina, la poderosa".
 
"Las luchadoras suelen ser amas de casa o comerciantes", explica Calle. Cada una, dependiendo de su calidad técnica, cobra por noche de espectáculo entre 14 y 28 dólares, mientras que los espectadores pagan por cada entrada entre 1,40 y 2,00 dólares.
 
Sin duda, inspiradas por la magnífica e imbatible Súper Cholita!  
 
Vamos chicas, piensen en un apodo polenta y armemos nuestro propio campeonato, Las Guerreras del Blog!

Recuerdos Laborales III

Banco laverrap sirio-judeo-yanki
Existían CIENTOS de bancos en esa época.  Cualquiera con dos millones de mangos abría uno.
Nos juntabamos a las 7:15 en la Cámara Compensadora de Cheques, los representantes de cada banco.  Armábamos un bardo terrible.  Siempre puteábamos a los gritos al sordomudo del Banco Nación porque llegaba tarde y le arrojábamos bolas de papel, él se reía, contento por la atención recibida.
Una vez desafiamos al cadete a sacarse una fotocopia del trasero y pegarla en el ascensor.  Ni lerdo ni perezoso, de riguroso saco y corbata, se bajó los lienzos y los calzones y se encaramó a la fotocopiadora.  La mesita no soportó tanto peso y segundos después estaba en el piso patas para arriba, con las partes al cielo y la fotocopiadora despansurrada.
Una vez trabajé 3 días seguidos, mi mujer me traía ropa y víveres.
Al principio del mene#ato, estábamos tan pobres que comprábamos una porción (v.g. ñoquis) y la dividíamos entre cuatro.  Convencimos a uno de los pibes para que se "afile" a la empleada, así ligabamos porciones más suculentas y más pancitos.  Años después, este pibe conviviría con Mariana Arias, cagate de risa.
Poca guita, pero ¡como nos divertíamos!  Eramos tan jóvenes...  Nos subiamos 4 o 5 a un escritorio y hacíamos covers de 'Dos Minutos':
Ya no sos igual
Ya no sos igual
Sos un vigilante de la federaaaal
Sos buchón, Sos buchón
♪♫

Yo era el nexo con la ENTel trucha, mamita, que personajes.  Aprendí a pinchar teléfonos.
Una mañana llego y el guardia me pide que vaya a ver a uno de los cadetes.  El pibe estaba durmiendo envuelto en un pedazo de alfombra, totalmente en pedo.
El dueño del banco (con sucursales en Luxemburgo, Liechtenstein, Bahamas, Caimán y lugares así) murió asesinado.

Agencia de publicidad
Entré gracias a mi amigo Carlos, con quién ya había trabajado en la Financiera.  Un tipazo, rápido para las bromas, tiraba una atrás de la otra, imposible saber cuando hablaba en serio y cuando no. 
Sin yo saberlo, me presentó como su hermano, aprovechando el parecido físico.  Cuando le preguntaron por los distintos apellidos, aducía que eramos de distinta madre, una historia muy truculenta, que prefería no hablar de ello.  La gente me miraba con cara de lástima y yo no sabía por qué.
Se armaban fiestas locas.


Anses
No hacíamos un carajo.  Solo los jefes y yo usábamos corbata y por eso pensaban que me mandaban de "arriba" como espía.  Podría haberme quedado y hacer carrera, pero no me aguantaba el ambiente tan chato, duré unos meses.
Cavallo nos quería matar porque les liquidábamos las sentencias judiciales a los jubilados.
Un compañero, salió un sábado con sus dos hijitos a pasear.  Cuando volvió, la yegua de la mujer se había ido y se había llevado TODO, le dejó la casa pelada.
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