(viene de Once upon a time Iª)
Gallardos caballeros y agraciadas doncellas (bueno, algunos eran gallardos y agraciadas, otros eran repelentes y repugnantes) danzaban los distintos ritmos de moda en aquel entonces, a saber, la sopleta, el alicate, la estropajo y la escofina.
Así estaban las cosas, cuando el futuro Mequetrefe Iº le echó el ojo a la princesa Futilidad, hija de Veleidoso, el capo máximo del Reino de Gabardina.
Mequetrefe inmediatamente quedó prendado de la belleza de Futilidad, de su cuello de cisne, de su cintura de avispa, sus labios de coral, su nariz de águila, mejillas de porcelana, sus dientes marmóreos, su larga y frondosa cabellera rubia, ... pero sobre todo de sus senos enhiestos. Que digo enhiestos, un buen par de tetas tenía la Futilidad.
Pero la Futilidad, como su nombre lo indica, era una frívola, solo le interesaban los vestidos y los maquillajes, y no estaba ahí para casoriarse (¡ni siquiera con un príncipe!), sino para acompañar a su hermana Minucia, que era más fea que pisar soretes descalzo.
¡Pobre Mequetrefe! Fueron inútiles todos sus intentos de conquistarla.
Incluso le pidió ayuda a ciertos personajes de la corte, como Melindrosa, esposa de Remilgado de Melifluo, a Aspartamo de Maltodextrina, a Lipotimia de Gelatina y a Colágeno de Polímero. Peo nada.
Así estando las cosas, Mequetrefe decidió raptar a la frívola Futilidad en cuanto volviera a sus tierras.
Para acometer su audaz empresa, Mequetrefe buscó la colaboración de Volatinero de Pértiga, un famoso equilibrista, saltimbanqui y bandolero.
Volatinero sería el encargado de trepar las murallas del castillo donde Veleidoso escondía a su hija Futilidad.
Llegáronse Mequetrefe y Volatinero hasta el castillo del Himen Sangrante, que así se llamaba la fortaleza, y Volatinero trepó hasta el balcón de Futilidad.
Esta se encontraba en sus aposentos junto a su sierva Efedrina, la cual la peinaba con un rabacillo de oro.
Pero ocurriose que Volatinero, al verlas, quedó prendado las doncellas.
-"¡Un hombre! ¡Un hombre!" gritó Futilidad.
-"¡Al fin! ¡Un hombre!" suspiró Efedrina.
-"Escolta!" gritó Futilidad.
-"Nooooo, es bastante larga" suspiró Efedrina, al ver emerger el miembro viril de Volatinero.
Finalmente, Futilidad venció sus resquemores y se entregó a los placeres de la carne, en compañía de Efedrina y Volatinero.
¿Y Mequetrefe? Nada, esperando, al pie de la muralla, ignorante de cuanto ocurría.
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Once upon a time Iª
En el continente de Neurastenia, existían poderosos imperios, rivales entre si. Con el objeto de asegurar la paz, el mandamás de uno de estos reinos, Regurgitado II el Joven, hijo de Regurgitado I, el Viejo, rey de Sacro y Coxis, Conde del Glúteo Mayor y Duque de las Islas Boberías, dispuso que su hijo y futuro rey, el atolondrado príncipe Mequetrefe, se casara con la hija de alguno de los monarcas vecinos. Para ello encargó a su fiel sirviente Sarao de Lacónica, la organización de un ágape a todo trapo.
-"No quiero que falte nada" ordenó Regurgitado, "Esta fiesta tiene que ser la envidia de todos".
-"Así se hará", fue la escueta respuesta del eficiente Sarao. Y de inmediato, puso manos a la obra.
Al toque se contactó con los proveedores de huevos de sarcoma del Mar Revuelto y se aseguró grandes cantidades de vino Saponáceo y otros bebestibles y comestibles.
Tampoco descuidó el show. Hizo traer bailarines, hetairas y prostitutas, que quedaron bajo el mando de Pelandusca, la meretriz más famosa del reino, así como los más afamados intérpretes de cordófono, bandurria, monocordio, clavicémbalo, zanfona, cornamusa, chirimía, címbalo, tamborete y pandereta.
Llegada que fue la fecha establecida, arribaron las delegaciones de las variopintas comarcas. Primero hicieron su aparición los altivos pituitarios, de larga melena roja; luego llegaron los pérfidos endocrinos, encabezados por el propio Déspota de Endocrinia, Hipotálamo el Hormonal, y así, y así, y así.
¡Que bien empilchaban todos! Y claro, la ocasión lo ameritaba.
¡Que buen bailongo se armó! Estaba lo mamejor de la nobleza neurastenia. Y todos habían llevado a sus hijas, con la esperanza que alguna fuera elegida para casoriarse con el Mequetrefe, y se las presentaban al Pavote Mayor, una especie de mayordomo del príncipe, para que este diera el visto bueno.
continuará...
-"No quiero que falte nada" ordenó Regurgitado, "Esta fiesta tiene que ser la envidia de todos".
-"Así se hará", fue la escueta respuesta del eficiente Sarao. Y de inmediato, puso manos a la obra.
Al toque se contactó con los proveedores de huevos de sarcoma del Mar Revuelto y se aseguró grandes cantidades de vino Saponáceo y otros bebestibles y comestibles.
Tampoco descuidó el show. Hizo traer bailarines, hetairas y prostitutas, que quedaron bajo el mando de Pelandusca, la meretriz más famosa del reino, así como los más afamados intérpretes de cordófono, bandurria, monocordio, clavicémbalo, zanfona, cornamusa, chirimía, címbalo, tamborete y pandereta.
Llegada que fue la fecha establecida, arribaron las delegaciones de las variopintas comarcas. Primero hicieron su aparición los altivos pituitarios, de larga melena roja; luego llegaron los pérfidos endocrinos, encabezados por el propio Déspota de Endocrinia, Hipotálamo el Hormonal, y así, y así, y así.
¡Que bien empilchaban todos! Y claro, la ocasión lo ameritaba.
¡Que buen bailongo se armó! Estaba lo mamejor de la nobleza neurastenia. Y todos habían llevado a sus hijas, con la esperanza que alguna fuera elegida para casoriarse con el Mequetrefe, y se las presentaban al Pavote Mayor, una especie de mayordomo del príncipe, para que este diera el visto bueno.
continuará...
La verdad sobre el Titanic
Una noche fría pero
estrellada. Un mar excepcionalmente tranquilo.
A las jų-skaičius en punto,
hora de abordo, el daugiau de turno, Aicha Alaoui, miraba adormilado la
pantalla de vigilancia externa. La “Aplinkoje iki jų”, enorme y blanca
flotaba placidamente en las oscuras aguas del Atlántico Norte mientras llenaba
sus tanques de agua salada, indispensable para reponer el combustible de la
nave, que debido a una mezcla de fallas técnicas e impericia, casi se había
agotado.
A eso de las 23:35 horas,
el cuarto oficial Boxhall venía desde la popa y se dirigía hacía el puente y el
segundo oficial Lightoller estaba en su camarote presto a descansar (venía
saliente de la guardia del puente).
En ese momento Raamya
Adhikari, daugiau cantu y por lo tanto
jefe de Aicha Alaoui, soltó un improperio al leer la calificación que Keliami
Klausimai, daugiau raahul de la “Aplinkoje
iki jų” le había puesto en la última evaluación sobre su comportamiento en
esta misión, la primera en este sistema planetario. Lo culpaba entre otras cosas por la perdida
de combustible y de sufrir de Mdaghri,
algo que podríamos traducir como falta de autocontrol sobre las emociones.
El oficial en jefe Wilde
estaba por ir a los camarotes de proa a inspeccionarlos antes de descansar
(había dejado vigías extras en el sector de proa).
-¿Estás haraganeando? –se
desquitó Raamya con Aicha.
-No, estoy observando una
de esas įvairias, que está pasando cerca.
Murdoch estaba junto al
sexto oficial James Paul Moody, en el puente. No hacía poco que Murdoch había
instruido al señalero Samuel Hemming que cerrara todas las claraboyas del
escotillón superior de sector del castillo de proa para no entorpecer la visión
de los vigías apostados.
-Rumbo 3:0:00:23 a un
décimo de tiria. –dijo Raamya, con un brillo de furia en sus tres ojos.
-Pero entonces nos
verán. Es más, podríamos chocar y el
daugiau raahul dijo...
-¡Se bien lo que dijo! ¿Cuestionas
un mandato superior? –le cortó Raamya.
-No señor, a su orden.
Y procedió de
inmediato. La pena por desobedecer una
orden podía ser peor que la muerte, trabajos forzados en las minas de
Noo’mekia, por ejemplo. La nave se movió
lentamente.
Poco antes de la
medianoche del 14 de abril, los vigías dieron alarma de iceberg al frente, a
600 m de la proa. Moody levantó el teléfono para recibir la desesperada llamada
desde el nido de cuervos "¡Iceberg,
derecho al frente!" y avisó a Murdoch quien corrió al ala de estribor
a observar por si mismo.
El primer oficial William
Murdoch, de guardia en ese momento tomó las medidas que creyó correctas e
intentó evitar la colisión, primero girando el timón todo a babor, seguidamente
dando marcha atrás. El barco en el último minuto logró evitar el choque
frontal. Seguidamente, Murdoch ordenó viraje a estribor, quizás demasiado
pronto sin sospechar que la “Aplinkoje
iki jų” se extendía a los costados
por debajo del mar. Finalmente el buque rozó la nave abriéndose las placas de
estribor a 5 m de profundidad con 6 brechas diferentes que en total sumaban
unos 100 m de rasgaduras y 5 compartimentos abiertos al agua.
El Titanic quedó
sentenciado.
El soldadito de plomo II° parte
La alcantarilla desembocaba en el río, y hasta él llegó la barquita de telgopor que al final zozobró sin remedio empujada por remolinos turbulentos.Después del naufragio, el soldadito de plomo creyó que su fin estaba próximo, al hundirse en las profundidades del agua putrefacta.
Miles de pensamientos cruzaron entonces por su mente (quién se quedaría con sus cosas, si lo extrañarían los otros juguetes, etc.), pero sobre todo, había uno que le angustiaba más que ningún otro: era el de no volver a ver jamás a su bailarina y no haber intimado con ella... y peor aún, que ella se agüenara con el pérfido Cobra.
De pronto, una boca inmensa se lo tragó para cambiar su triste destino. El soldadito se encontró en el oscuro estómago de un enorme pez, un surubí o un sábalo probablemente, que se abalanzó vorazmente sobre él atraído por los brillantes colores de su uniforme.
Nota: (A esta altura, los niños lloran a moco tendido)
Sin embargo, el pez no tuvo tiempo de indigestarse con tan pesada comida, ya que quedó prendido al poco rato en la red que un pescador había tendido en el río.
Poco después acabó agonizando en una cesta de la compra junto con otros peces tan desafortunados como él. Resulta que la cocinera de la casa en la cual había estado el soldadito, se acercó al mercado para comprar pescado.
El pez acabó en la cocina y, cuando la cocinera la abrió para limpiarlo, se encontró sorprendida con el soldadito en sus manos.
-¡Pero si es uno de los soldaditos del pelotudito, ejem, del niño...! -gritó, y fue en busca del pendejo para contarle dónde y cómo había encontrado a su soldadito de plomo al que le faltaba una pierna.
-¡Sí, es el mío! -exclamó jubiloso el niño al reconocer al soldadito mutilado que había perdido.
-¡Quién sabe cómo llegó hasta la barriga de este pez! ¡Pobrecito, cuantas aventuras habrá pasado desde que cayó de la ventana!- Y lo colocó en la repisa de la chimenea donde su hermanita había colocado a la bailarina.
Un milagro había reunido de nuevo a los dos enamorados. Al principio el soldadito experimentó algunos problemas debido a la traumática situación vivida, confusión, desorientación, miedo, pesadumbre, insomnio, etc. Pero poco a poco, con la ayuda de la bailarina, se recuperó. Felices de estar otra vez juntos, durante la noche se contaban lo que había sucedido desde su separación, se tocaban las partes y chapaban un rato. Pero no hacían la porquería, eh!
Nota: (Los pequeños escuchas se calman un poco y se suenan las narices)
Pero el destino despiadado (lloran mis ojos ya sin luz...) les reservaba otra malévola sorpresa: un vendaval (que clima de mierda en ese barrio) levantó la cortina de la ventana y, golpeando a la bailarina, la hizo caer en el hogar a leña.
El soldadito de plomo, asustado, vio como su compañera caía. Sabía que el fuego estaba encendido porque notaba su calor. Desesperado, se sentía impotente para salvarla.
¡Qué gran enemigo es el fuego que puede fundir a unas estatuillas de plomo!
Balanceándose con su única pierna, trató de mover el pedestal que lo sostenía. Tras ímprobos esfuerzos, por fin también cayó al fuego. Unidos esta vez por la desgracia, volvieron a estar cerca el uno del otro, tan cerca que el plomo, lamido por las llamas, empezó a fundirse.
Nota: (A esta altura, los niños ya tienen daños psicológicos que ameritarán años de psicoanálisis y antidepresivos)
El plomo de uno se mezcló con el del
otro, y el metal adquirió sorprendentemente la forma de corazón.-No era esto lo que tenía en mente cuando pensé en 'fundirme' contigo, mi amor -susurró la bailarina.
A punto estaban sus cuerpecitos de fundirse, cuando acertó a pasar por allí el niño.
Al ver a las dos estatuillas entre las llamas, las empujó con el pie lejos del fuego. Desde entonces, el soldadito y la bailarina estuvieron siempre juntos, tal y como el destino los había unido, en forma de corazón.
Nota: (Apesar de los esfuerzos del narrador, los niños siguen sollozando)
FIN
Hans
Christian Andersen era un terrible enfermo.
El soldadito de plomo I° parte
Érase una vez un niño rubio que tenía tristeza y muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación, no los compartía con nadie (un oligarquita) y, durante el día, pasaba horas y horas felices jugando con ellos, mientras escuchaba Fatboy Slim, Dj Dero y Hernán Cattaneo .
Pero el niño no sabía que sus juguetes durante la noche cobraban vida y hablaban entre ellos.
Y así fue como un día el soldadito pudo conocer a una gentil bailarina(1) de caño (De satén y color negro, la pollera. De charol y tacos altos, los zapatos. Dibujando garabatos,del ritmo que se adueña tu estampa de porteña). Entre los dos se estableció una corriente de simpatía y el soldadito se enamoró de ella. El soldadito enamorado era medio pelotudo y no encontraba nunca el momento oportuno para declararle su amor. Pero las miradas insistentes y los suspiros del soldadito no pasaron inadvertidos por el malvado Cobra de la colección G.I.Joe.
Finalmente, una noche, Cobra estalló.
-¡Eh, tú rengo jeropa!, ¡Deja de mirar a la bailarina!
El pobre soldadito se ruborizó, pero la bailarina, muy gentil, lo consoló:
-No le hagas caso, es un envidioso. Yo estoy muy contenta de hablar contigo. Y lo dijo lanzando miradas sugestivas...
Un día el niño colocó al soldadito en el alféizar de una ventana para que oficie de vigía, por si venían piqueteros zurditos o peronchos.
Esa misma tarde estalló de improviso una tormenta, y un fuerte viento sacudió la ventana, golpeando la figurita de plomo que se precipitó en el vacío.
Dos muchachos tarambanas, el Pata y el Dodi, que apretaban peatones para comprar porro y birra, vieron al soldadito de plomo en tierra, chorreando agua.
Al otro lado de la calle descendía un arroyo, el cual transportaba un pedazo de Poliestireno expandido(2) que llegó hasta allí no se sabe cómo.
-¡Pongámoslo encima y parecerá marinero!- dijo el Pata, mientras escupía un pedazo de molleja que tenía entre los dientes.
Así fue como el soldadito de plomo se convirtió en un navegante. El agua vertiginosa del arroyo era engullida por la alcantarilla que se tragó también a la improvisada barca.
Enormes ratas, cuyos dientes rechinaban, vieron como pasaba por delante de ellas el insólito marinero encima de la barquita zozobrante. ¡Pero hacía falta más que unas míseras ratas anarquistas para asustarlo, a él que había afrontado tantos y tantos peligros en sus batallas por estilo de vida occidental y cristiano!
Continuará...
(1) ¿Que clase de padres le compran a un niño una bailarina? ¿Los Cibrián?
(2) telgopor o Estereofón, como le dicen en Costa Rica
Pero el niño no sabía que sus juguetes durante la noche cobraban vida y hablaban entre ellos.
Y así fue como un día el soldadito pudo conocer a una gentil bailarina(1) de caño (De satén y color negro, la pollera. De charol y tacos altos, los zapatos. Dibujando garabatos,del ritmo que se adueña tu estampa de porteña). Entre los dos se estableció una corriente de simpatía y el soldadito se enamoró de ella. El soldadito enamorado era medio pelotudo y no encontraba nunca el momento oportuno para declararle su amor. Pero las miradas insistentes y los suspiros del soldadito no pasaron inadvertidos por el malvado Cobra de la colección G.I.Joe.
Finalmente, una noche, Cobra estalló.
-¡Eh, tú rengo jeropa!, ¡Deja de mirar a la bailarina!
El pobre soldadito se ruborizó, pero la bailarina, muy gentil, lo consoló:
-No le hagas caso, es un envidioso. Yo estoy muy contenta de hablar contigo. Y lo dijo lanzando miradas sugestivas...
Un día el niño colocó al soldadito en el alféizar de una ventana para que oficie de vigía, por si venían piqueteros zurditos o peronchos.
Esa misma tarde estalló de improviso una tormenta, y un fuerte viento sacudió la ventana, golpeando la figurita de plomo que se precipitó en el vacío.
Dos muchachos tarambanas, el Pata y el Dodi, que apretaban peatones para comprar porro y birra, vieron al soldadito de plomo en tierra, chorreando agua.
Al otro lado de la calle descendía un arroyo, el cual transportaba un pedazo de Poliestireno expandido(2) que llegó hasta allí no se sabe cómo.
-¡Pongámoslo encima y parecerá marinero!- dijo el Pata, mientras escupía un pedazo de molleja que tenía entre los dientes.
Así fue como el soldadito de plomo se convirtió en un navegante. El agua vertiginosa del arroyo era engullida por la alcantarilla que se tragó también a la improvisada barca.
Enormes ratas, cuyos dientes rechinaban, vieron como pasaba por delante de ellas el insólito marinero encima de la barquita zozobrante. ¡Pero hacía falta más que unas míseras ratas anarquistas para asustarlo, a él que había afrontado tantos y tantos peligros en sus batallas por estilo de vida occidental y cristiano!
Continuará...
(1) ¿Que clase de padres le compran a un niño una bailarina? ¿Los Cibrián?
(2) telgopor o Estereofón, como le dicen en Costa Rica
Cuento infantil versión mostra - La Bella y el Bestia (final)
El mercader, asustado, prometió obedecerle y cumplir su orden. Cuando el mercader llegó a casa llorando, fue recibido por sus tres hijas, pero despues de haberles contado su terrorífica aventura, Bella lo tranquilizó diciendo: "Padre mio, haré cualquier cosa por tí. No debes preocuparte, ¡podrás mantener tu promesa y salvar así la vida! ¡Acompáñame hasta el castillo y me quedaré en tu lugar!" "No era un castillo, era un chalecito." la interrumpió el padre.
"Whatever" replicó Bella.
El padre abrazó a su hija: "Nunca he dudado de tu amor por mí. De momento te doy las gracias por haberme salvado la vida. Acá tenés tu puta rosa y ustedes, sus regalos"
"Eso le pasa por pánfila" dijo una de las hermanas.
De esta manera, Bella llegó al chalet y la Bestia la acogió de forma extrañamente gentil: "Por favor, Bella, ten a bien hacerme un pete" o "Bájate las bragas, S'il vous plait", Y le daba pa que tenga y pa que guarde.
Un día, Bella recibió un sms y comenzó a llorar.
"¿Qué sucede?" quiso saber el monstruo eternamente empingado.
"¡Mi padre está muy enfermo, quizá muriéndose! ¡Oh! Desearía tanto poderlo ver por última vez!"
"Si me prometes que a los siete días estarás de vuelta, te dejaré marchar para que puedas ver a tu padre."
"¡Qué bueno eres conmigo!" le agradeció Bella feliz.
"Si no vení, te vamo a buscar..."
El padre, que estaba enfermo más que nada por chupar vino Arizu, poco a poco se fue recuperando. Los días transcurrían deprisa y el padre finalmente se levantó de la cama curado. Bella era feliz y se olvidó por completo de que los siete días habían pasado desde su promesa.
Una noche se despertó sobresaltada por un sueño horrible, había visto a la Bestia muriéndose. Fuese por mantener la promesa que había hecho, fuese porque extrañaba el paquidérmico miembro de la Bestia, decidió marchar inmediatamente.
Al llegar al castillo encontró a la Bestia con los ojos cerrados, como muerta. Bella se abalanzó sobre el monstruo abrazándolo: "¡No te mueras! ¡No te mueras! Me casaré contigo!"
"Estaba echabdo una siestecita.. ¿Volviste negra?."
Entonces aconteció un prodigio: el horrible hocico de la Bestia se convirtió en la figura de un hermoso joven, un George Clooney, un Johnny Deep, un Hugh Jackman, un Clive Owen.*
"¡Cuánto he esperado este momento! Una bruja maléfica llamada Viviana Canosa me engualichó y sólo el amor de una joven que aceptara casarse conmigo, tal cual era, podía devolverme mi apariencia normal."
Y vivieron felices por un tiempo.
* lista modificada a pedido de las chicas...
Cuento infantil versión mostra - La Bella y el Bestia
Erase una vez... un viajante de comercio que vivía solo con sus tres hijas, ya que la esposa se había pirado hacia rato, con el tipo que limpiaba la piscina. Un día, antes de partir para un largo viaje de negocios a Rosario, llamó a las chicas para preguntarles qué querían que les trajera a cada una como regalo.
La primera pidió un vestido de 'Monique Lhuillier', la segunda un collar de oro y perlas de "Bvlgari" y la tercera, que se llamaba Bella y era muy linda pero algo pelotuda, le dijo a su padre: "Me bastará una rosa cortada con tus manos." ¡Como se rieron las hermanas!
El padre partió y, una vez ultimados sus asuntos, y habiendo gastado abundantes dineros en distintos cabarets del Barrio Pichincha, se dispuso a volver cuando una tormenta le pilló desprevenido.
Se largó una lluvia machaza, se inundaron las rutas, se perdió, cayó granizo. Muerto de cansancio, desorientado y aún medio en pedo, el mercader de improviso vió brillar una luz en medio del campo. A medida que se acercaba a ella, se dio cuenta que estaba llegando a un chalet iluminado. "Confío en que puedan ofrecerme hospitalidad", dijo para sí esperanzado.
Pero al llegar junto a la entrada, se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta y, por más que llamó y siguió llamando "¡Eh, oiga, ¿No hay naides?!", no apareció ni el loro.
En el salón principal había una mesa llena de ricos manjares dispuestos para la cena y un pote con merca de todos colores: mescalina, psilocibina, LSD, metilendioxianfetamina, éxtasis, polvo de ángel, Speed, uppers, ups y otras.La primera pidió un vestido de 'Monique Lhuillier', la segunda un collar de oro y perlas de "Bvlgari" y la tercera, que se llamaba Bella y era muy linda pero algo pelotuda, le dijo a su padre: "Me bastará una rosa cortada con tus manos." ¡Como se rieron las hermanas!
El padre partió y, una vez ultimados sus asuntos, y habiendo gastado abundantes dineros en distintos cabarets del Barrio Pichincha, se dispuso a volver cuando una tormenta le pilló desprevenido.
Se largó una lluvia machaza, se inundaron las rutas, se perdió, cayó granizo. Muerto de cansancio, desorientado y aún medio en pedo, el mercader de improviso vió brillar una luz en medio del campo. A medida que se acercaba a ella, se dio cuenta que estaba llegando a un chalet iluminado. "Confío en que puedan ofrecerme hospitalidad", dijo para sí esperanzado.
Pero al llegar junto a la entrada, se dio cuenta de que la puerta estaba entreabierta y, por más que llamó y siguió llamando "¡Eh, oiga, ¿No hay naides?!", no apareció ni el loro.
El mercader, tras meditarlo durante 5 milisegundos, decidió sentarse a la mesa; con el hambre que tenía consumió en breve tiempo una suculenta cena y se embocó unas pastillejas. Hecho percha, encontró una cama mullida y se quedó dormido profundamente.
Al despertar por la tarde, una mano desconocida había depositado a su lado una bandeja de plata con una cafetera humeante y biscochitos. El mercader desayunó y, despues de asearse un poco, buscó para darle las gracias a quien generosamente lo había hospedado.
Pero al igual que la noche anterior, no encontró a nadie y, agitando la cabeza ante tan extraña situación, se dirigió al jardín en busca de su Zanella que había dejado atada a un árbol, cuando un hermoso rosal atrajo su atención. Se acordó entonces de la promesa hecha a la tonta Bella, e inclinándose cortó una rosa .
¡Para qué! ¡La que se armó! Apareció una bestia horrenda que iba vestida con un bellísimo atuendo; con voz profunda y terrible le amenazó: "¡Guacho! Te di hospitalidad, morfaste mi comida, te empastillaste de la buena y dormiste en mi cama y, en señal de agradecimiento, ¿vas y robás mis rosas preferidas? ¡Te voy a partir en cuatro por tu falta de consideración!"
El mercader, aterrorizado, se arrodilló temblando ante la fiera: "¡Perdóname!¡Perdóname la vida! Haré lo que me pidas! ¡La rosa era para mi hija Bella, a la que prometí llevarsela de mi viaje!"
La bestia retiró su garra del desventurado. "Te dejaré marchar con la condición de que me traigas a tu hija. ¿Está buena?"
Continuará...
Mis Celáneas
Camionero - Jefe, ¿el restaurant Cabañas del Toor donde queda?
Yo - Ni idea. ¿Cual es la dirección?
Camionero - No la tengo, me dijeron que en Puerto Madero.
Yo - ¡...!
Musiquero Loco - Don Mostro, apelo a sus conocimientos de Historia.
Yo - Bueno, a ver.
Musiquero Loco - ¿Me puede nombrar alguna orquesta de tango de la época de la 1° guerra mundial?
Yo - ¡Me cago en el zar de Rusia! ¿Acaso me parezco a Silvio Soldán?
Compañerita - Usted que es un porteñazo (sic), ¿Qué puedo tomar hasta Andonaegui y Atenas?
Yo - ¿Y eso es Capital? ¿Qué barrio es? ¿Parque Chas?
Compañerita - ¡Siiii!
Yo - ¿Ves escrito "Filcar" en mi frente? Fijate ese iconito en tu PC que dice "Compumap", linda...
Los 3 diálogos en una misma mañana...
Yo - Ni idea. ¿Cual es la dirección?Camionero - No la tengo, me dijeron que en Puerto Madero.
Yo - ¡...!
Musiquero Loco - Don Mostro, apelo a sus conocimientos de Historia.
Yo - Bueno, a ver.
Musiquero Loco - ¿Me puede nombrar alguna orquesta de tango de la época de la 1° guerra mundial?
Yo - ¡Me cago en el zar de Rusia! ¿Acaso me parezco a Silvio Soldán?
Compañerita - Usted que es un porteñazo (sic), ¿Qué puedo tomar hasta Andonaegui y Atenas?
Yo - ¿Y eso es Capital? ¿Qué barrio es? ¿Parque Chas?
Compañerita - ¡Siiii!
Yo - ¿Ves escrito "Filcar" en mi frente? Fijate ese iconito en tu PC que dice "Compumap", linda...
Los 3 diálogos en una misma mañana...
- Loco, ¿Qué pasa con la internes? Dos días terribles, sobre todo para aquellos que trabajamos conectados con Extranjia.
- Odio las tiritas rojas que vienen en algunos envoltorios y sirven supuestamente para abrir los paquetes. Me pueden. Termino usando los dientes o un cuchillo.
- Ahora afirman que el 'espía' Ciro James trabajó en Boca. No me extrañaría. ¿Que piensan de todo este asunto aquellos que votaron a Macri?
- Carrió denuncia un plan de "autoconspiración" y habla de emboscadas. Hacete revisar el coágulo, Lilita, de onda.
Un clásico mostro
Hoy me acordé que tenía esto. Y pasé y vi que algunos blogonautas habían pasado y lo habían leido, y yo ni enterado. Gracias.
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Me hincha soberanamente las pelotas cuando dos minas se ponen a cuchichear secretitos en un pasillo y uno se acerca a tres metros y te m...
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Si alguien por alguna razón usted querido/a lector/a prende la tv early in the morning , se encontrará con que los canales normales han mut...
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Y finalmente fuí a verla. Esto es así. Vos pagás $200 la entrada para escuchar cantar a unos viejos chotos australianos o a una zorra las...

