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Durante mucho tiempo pensé ...


Durante mucho tiempo pensé que mi prédica a favor del castigo físico a esos pequeños demonios, monstruos de iniquidad, conocidos vulgarmente como 'niños' iba a caer en saco roto.
Pero sucede que alguien finalmente me escuchó.  Efectivamente, el pastor evangélico de Tennessee, EE.UU., Michael Pearl, ha publicado recientemente un libro intitulado "Cómo educar a tu hijo", donde aconseja y promueve el castigo corporal a los infantes.
Entre otros consejos, el buenazo de Michael propone tirar del pelo a los lactantes que muerden los pezones al amamantarse, golpear con una fusta a los más rebeldes ("Puede ser que experimentes sentimientos que te impidan pegarle a tu hijo, pero eso no es amor. Dios, que creó a los niños, y sabe lo que más les conviene, ordena a los padres que usen la fusta"),  la utilización de una varilla de sauce ("Para el menor de un año, basta una vara de sauce, de 25-30 centímetros de largo y medio centímetro de diámetro") y finaliza aconsejando enfáticamente pegarles con una tubería flexible de plástico, de 0,6 centímetros de diámetro.
¿No es un amor?
El problema esta dado por aquellos lectores del libro a los cuales se les fue un poquitín la mano, lo que causó 3 muertes en poco más de un año.
¡No importa compañero pastor Michael Pear, continúe con su cruzada!

Decí que soy un hombre pacífico... II

  • En ocasiones me siento como si los locos hubieran tomado el control del hospicio. 
  • Parece que trataras con empresas competidoras entre si y no con distintas secciones de la misma empresa.  
  • No saben trabajar en equipo.  Es más, si se pueden cagar, se cagarán.
  • Para poder ingresar a trabajar, depende quién esté en ese momento, te piden, como bien dijo Pablo, examen de próstata.  Cuando te vas, algunos te revisan la mochila.  ¿Que creen que me puedo afanar? ¿Una silla?¿un escritorio?  Pequeños fascistas, son similares a algunos colectiveros.  Ahora, en otra parte de la misma empresa, para ingresar me alcanza con un "Buenos días".  ¿Como lo entendés?
  • Los peores son los de yankilandia.  No entienden nada, te derivan de uno a otro para terminar cayendo en el primero que contactaste.  Opté por no preguntarles nada.  White trash.
  • Todas sus acciones están dictadas por el miedo a que robes información o pongas un virus.
  • Vigilan a las hormiguitas con una lupa, pero los elefantes pasan trotando y no se dan cuenta, no se si me explico, no se si me entiende.  Por ejemplo, se compran 200 notebooks.  En 2 meses le perderán el rastro a 75 de ellas.
  • Les cuesta horrores dar una definición.  Si les preguntás ¿Esto es AZUL?, le darán largas al asunto y luego convocaránn a una reunión con quichicientas personas.  Seguro que termina siendo FUCSIA.
  • Todo, todo lleva al menos un formulario que es revisado acá y allá.  Si hay un incendio piden presupuesto a los bomberos.  Tal vez pasen meses antes de tener la respuesta. Por ejemplo, se pidió en Julio permiso para usar las pistolas lectoras por radiofrecuencia.  En Octubre dijeron que no, que eso era casi como poner una bomba de ántrax.  Entonces se pidió permiso para usarlas por el puerto USB.  En Abril me dijeron que no, y tuve que explicar porque no usaba radiofrecuencia!!!!!  Todo es un proceso kafkiano*
  • Hay salidas de emergencia que solo se abren con la tarjeta de 'asociado' (ellos no dicen 'empleado').  Así que en caso de incerdio, los externos cagaríamos fuego.
Diálogo típico:
Yo: Fulano, el juércoles se empezará a usar el transfuncionador del continuo (un misterioso y poderoso mecanismo cuyo misterio solo es superado por su poder). ¿Que hace falta?
Fulano: Hay que configurar el sereneider XL5.
Yo: Bien.  ¿Quién se encarga?
Fulano: Yo.
Diez días después...
Yo: Fulano, el transfuncionador del continuo no funca.
Fulano: Falta configurar el sereneider XL5.
Yo: ¿Por qué estamos teniendo esta conversación?

*tenía muchas ganas de usar 'kafkiano' en alguna frase.

Decí que soy un hombre pacífico...

Desde hace algunos meses tengo como cliente a un importante supermercado yanki.  Es lo más parecido a un ente estatal que conozco.

Caso 1:
  • Le pido a la minita de Impuestos (linda pero con un ojo tipo Néshtor) que me pase la clave para emitir el COT (documentación obligatoria para circular con mercaderías en la pcia. De Bs.As.) en A.R.B.A.
  • Después de días, me la pasa.
  • La clave, oc-viamente, no funciona.
  • Se la volvemos a pedir, ya bastante urgidos.
  • Dice que Impuestos no la administra, sino Legales (¿Porqué no lo dijo antes?).
  • Se la pido a otra minita, esta vez de Legales.  Una abogadita joven.
  • La minita no está.
  • Le reenvió el e-mail a quién ella pone en su lugar.
  •  Cri…cri…cri…cri…cri…cri
  • Se la pido a la gente de sistemas en el Centro de Distribución, desde donde salen los camiones.
  • No la tienen, porque el trámite lo realizan a través de un tercero.
  • Llamo al tercero, que por supuesto no está, así que le mando un e-mail
  • Cri…cri…cri…cri…cri…cri

Caso 2:
  • El día 20 le pedí una impresora para el Frigorífico al Jefe de Aperturas y Remodelación
  • Cri…cri…cri…cri…cri…cri
  • Hoy le mando un e-mail
  • No está
  • Le reenvió el e-mail a quién él pone en su lugar
  • Me contestan que ya se instalaron todas las impresoras de Panadería.
  • Les contesto que no estoy hablando de Panadería sino del Frigorífico
  • Cri…cri…cri…cri…cri…cri
Y dale que va!

Cuentito infantil versión mostra

Hubo una vez en Villa Insuperable (partido de La Matanza), una muchinga que era muy pequeña y delicada, pero que a pesar de todo andaba siempre descalza porque era muy pobre, ya que ni siquiera cobraba la Asignación Universal.
Un buen día, como era de esperar, su madre murió, víctima del paco y de innumerables venéreas contraidas en noches de sexo y descontrol.
El día del entierro en el cementerio de La Tablada, acertó a pasar por el camino del cortejo un Ford Fairlane 1981, en cuyo interior iba sentada una anciana señora. Al ver a la niñita, la señora (quinielera de profesión) sintió mucha pena por ella, y dijo al sacerdote que oficiaba las exequias:
-Deme usted a esa niña para que me la lleve y la cuide con todo cariño.
El sacerdote, un viejo bufarrón, dudó, ya que tramaba quedarse con Karen Cinthia Jaqueline Daiana (así se llamaba la niña) para someterla a sus bajos instintos.  Finalmente, temiendo una nueva denuncia en su contra, la entregó a la señora.
La buena sanmaritana, aunque un poquitín alcohólica, le compró a Karen algunas ropitas con la cual tapar sus partes turgentes y un hermoso par de zapatos rojos de Ricky Sarkany.  ¡Que contenta se puso Karen Cinthia Jaqueline Daiana! Estaba tan tan tan contenta, que pensaba en sus zapatos en todo momento.  Incluso dentro de la iglesia, tanto así que olvidó el rezo del Padrenuestro.
A la salida del templo, un pequeño monaguillo, un putito culorroto, un celoso de lo peor, le gritó:
-¡Lindos zapatos de baile!
Sin poder impedirlo, Karen dio unos saltos de danza, y una vez empezado el movimiento siguió bailando involuntariamente, llevada por sus pies. Era como si los zapatos tuvieran algún poder por sí solos. Siguió bailando alrededor de la iglesia, sin lograr contenerse. Por último, Karen se quitó los zapatos, lo cual permitió un poco de alivio a sus miembros.
Al llegar a la casa, la señora guardó los zapatos en un armario, pero no sin que Karen Cinthia Jaqueline Daiana pudiera privarse de ir a contemplarlos.
Por aquellos días la anciana cayó enferma de gravedad. Era necesario atenderla y cuidarla mucho, y no había nadie más próxima que Karen Cinthia Jaqueline Daiana para hacerlo. Pero en Rafael Castillo se inauguraba una nueva bailanta. Miró a su protectora, y se dijo que después de todo la pobre ya estaba frita. Así que miró luego sus zapatos rojos y se los calzó y se fue para "Movida Tropical", como se llamaba el boliche. Empezó a danzar un reggeaton. Pero los zapatos la llevaron hacia la puerta, y luego escaleras abajo, y por las calles, y más allá del barrio. Siguió bailando y alejándose cada vez más sin poder contenerse, hasta llegar a la avenida Brig. Gral. Don Juan Manuel de Rosas (ex Provincias Unidas).
Quiso quitarse los zapatos y tirarlos lejos, pero era imposible: los tenía como adheridos a los pies. De día y de noche, siguió bailando, por San Justo y por Isidro Casanova, por González Catán y por Villa Luzuriaga; trató de sentarse pero no había descanso posible para ella.
Hasta que llegó a una carpintería y le pidió al carpintero:
-¡Córtame los pies, con los zapatos rojos!
Le explicó todo lo ocurrido, y el carpintero le cortó los pies con los zapatos, pero éstos siguieron bailando con los piececitos dentro, y se alejaron hasta perderse en las profundidades de Ciudad Evita (morada del Efebo Impoluto).
Durante un tiempo el carpintero la retuvo y se amancebó con ella.  Finalmente le hizo un par de pies de madera y dos muletas con unos escobillones viejos y la dejó ir.
Y ahora Karen Cinthia Jaqueline Daiana (así se llamaba la niña) se gana la vida mendigando en Laferrere.

"Los Zapatos Rojos" Hans Christian Andersen era un enfermo.

Chau Elvis

El domingo 26 se murió Elvis, al que algunos de ustedes conocieron, un día después de cumplir 10 años.
Este fue un año reputo sin duda y a no ser ser por la nieta, digno de olvido.  Primero la gata Luna, luego los problemas de salud de mi viejo y mi mujer y ahora esto.
Lo vamos a extrañar, sobre todo yo.
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