Los
fantasmas, según la wikipedia, son en el folclore de muchas
culturas, supuestos espíritus o almas desencarnadas que se
manifiestan entre los vivos de forma perceptible (por ejemplo,
tomando una apariencia visible, produciendo sonidos o aromas o
desplazando objetos), principalmente en lugares que frecuentaban
en vida, o en asociación con sus personas cercanas. Constituye uno
de los tipos más conocidos de superstición (y
quiero recalcar esta última palabra). Demás está decir, que
no creo en fantasmas, así como tampoco creo en sirenas, demonios,
unicornios, ángeles, zombis o vampiros.
Ciertas
personas, los llamados clarividentes, médiums y charlatanes, dicen
observarlos con frecuencia o poder comunicarse con ellos. Se trata de un curro o paranoia alucinatoria según yo. La creencia en
fantasmas es un tema generoso que ha suscitado mucho negocio editorial,
teatral, cinematográfico, radiofónico, televisivo y
periodístico.
Algunos
hablan de no solo fantasmas "humanos", sino también de
fantasmas de animales, barcos, trenes, aviones, casas e incluso
pueblos enteros.
Alucinaciones
visuales o auditivas provocadas por enfermedades como la
esquizofrenia o por las drogas (flash recurrentes de LSD,
por ejemplo), o bien las falsas resurrecciones espontáneas
causadas por enfermedades como la rabia, la catalepsia etcétera
pueden haber originado asimismo leyendas de aparecidos, vampiros
y no muertos en personas predispuestas por prejuicios cognitivos
y tradiciones culturales propicias.
La
creencia en aparecidos (muertos que vuelven a aparecer para
encomendar alguna misión), espectros, ánimas del Purgatorio, almas
en pena, o fantasmas es muy propia de la naturaleza humana,
tanto que tiene visos de ser o constituir un meme antropológico
abstracto que pervive, como otros tipos de superstición.
La
ciencia considera que creer en fantasmas es un tipo de superstición
muy asentado en la psicología del ser humano, porque se alimenta
de la necesidad de creer en la vida eterna, como la religión, y sublima una
muerte inaceptable y aborrecible por medio del acto de creer que la
conciencia pervive más allá del fin de la misma. Estudios
recientes indican que muchos occidentales creen en fantasmas; en
sociedades donde la religión tiene mucho predicamento. El
origen de los fantasmas, pues, no sería distinto al de la religión
en general.
Si
están interesados en comunicarse con algún muerto, diríganse al
sector espiritismo. Aunque se caguen de risa, uno de los
principales espiritistas fue un pariente mío, el francés León
Denis (1846-1927). También pueden consultar en el Grupo
Argentino de Transcomunicación Instrumental.
Buenas
noches.

