A bordo, casi desnudo, estaba Francisco,
gozando humilde, intrépido, jadeante;
Karina, liviana, manoseada normalmente:
"¡Ñoqui!" ordenó peyorativamente.
Que Raúl se tirara, ubicuo.
Vestidos: Walter, Xilofón y Zorrito.
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4 comentarios:
Raro lo suyo, casi dadá. Pero no por eso menos encantador
Dada, no, gagá.
Qué bueno, me gusta mucho.
Si, gracias Raquel, no hay nada como una indigestión para que floresca la cretividad...
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