A bordo, casi desnudo, estaba Francisco,
gozando humilde, intrépido, jadeante;
Karina, liviana, manoseada normalmente:
"¡Ñoqui!" ordenó peyorativamente.
Que Raúl se tirara, ubicuo.
Vestidos: Walter, Xilofón y Zorrito.
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Y finalmente fuí a verla. Esto es así. Vos pagás $200 la entrada para escuchar cantar a unos viejos chotos australianos o a una zorra las...
4 comentarios:
Raro lo suyo, casi dadá. Pero no por eso menos encantador
Dada, no, gagá.
Qué bueno, me gusta mucho.
Si, gracias Raquel, no hay nada como una indigestión para que floresca la cretividad...
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